1 Así es como una persona debe considerarnos, como sirvos de Cristo y mayordomos de las verdades escondidas de Dios. 2 En esta conección, es un requisito para los mayordomos que ellos sean confiables. 3 Pero para mi es una cosa tan pequeña que yo deba ser juzgado por ustedes o por otra corte humana. Porque yo nisiquiera me juzgo a mi mismo. 4 Yo no estoy consciente de algún cargo que ha sido echo en mi contra, pero eso no significa que yo soy inocente. Es el Señor quien me juzga. 4 Ahora era necesario para Él que pasara a través de Samaria. 5 Entonces Él llegó a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca de la porción de tierra que Jacob le había dado a su hijo José. 5 Por eso yo no pronuncio juicio sobre cosa alguna antes del tiempo, antes de que el Señor venga. Él va a traer a la luz las cosas escondidas en la oscuridad y revelará el propósito del corazón. Luego cada uno va a recivir Su alabanza de parte de Dios. 6 Ahora, hermanos y hermanas, yo aplico estos principios a mi mismo y a Apolo por su bien, que de nosotros tu puedas aprender el significado al decir: " No vayas más allá de lo que está escrito." Esto es lo que ninguno de ustedes sea enchido en favor uno contra otro. 7 Pues ¿quién ve alguna diferencia entre ustedes y otros? ¿Qué ustedes tienen que no recibieran sin costo alguno? Si ustedes lo han recibido sin costo alguno, ¿porqué ustedes se jactan como si ustedes lo hubieran conseguido? 8 ¡ Ya ustedes tienen todo lo que quieren! ¡Ya ustedes son ricos! Ustedes empesaron a reinar- y bastante lejos de nosotros! Ciertamente, yo deseaba que si reinaran, para que así nosotros reinaramos con ustedes. 9 Por eso yo pienso que Dios nos ha puesto como apóstoles en exibición como los últimos en la linea en una procesión y como hombres sentenciados a muerte. Nosotros nos hemos convertido en un espectaculo para el mundo, para los ángel y para la humanidad. 9 Entonces la mujer Samaritana Le dijo: "¿Cómo es que Tú, un judío, Me pides a Mí, una mujer Samaritana, algo de beber?" Porque los Judíos y los Samaritanos no se tratan entre sí. 10 Jesús le contestó: "Si conocieras el Don de Dios, y quién es Él que te dice: 'Dame de beber' tú le pedirías a Él, y Él te daría agua viva" 10 Nosotros somos tontos por el motivo de Cristo, pero ustedes son sabios en Cristo. Nosotros somos débiles, pero ustedes son fuertes. Ustedes son retenidos en honor, pero nosotros somos retenidos en deshonor. 11 Hasta esta hora presente nosotros estamos hambrientos y sedientos, nosotros somos vestidos pobremente, nosotros estamos brutalmente azotados, y nosotros somos vagabundos. 11 La mujer le contestó: "Señor, no tienes un balde, y el pozo es profundo. ¿De dónde traerías esa agua viva? 12 ¿Tú no eres más grande, lo eres, que nuestro padre Jacob quien nos dió este pozo del cual tomó él mismo, como también lo hicieron sus hijos y sus ganados? 12 Nosotros trabajamos duro, trabajamos con nuestras propias manos. Cuando nosotros somos injuriados, nosotros bendecimos. 13 Cuando somos perseguidos, nosotros soportamos. Cuando nosotros somos calumniados, nosotros hablamos con amabilidad. Nosotros nos hemos convertido, y todavía somos considerados a ser, los rechazados del mundo y lo más sucios de todas las cosas. 13 Jesús le contestó: "Todo el que toma un poco de esta agua tendrá sed de nuevo, 14 pero quienquiera que tome un poco del agua que Le daré nunca volverá a tener sed. En cambio, el agua que Le daré, se volverá en él una fuente de agua brotando en él para vida eterna." 14 Yo no escribo estas cosas para avergonzarlos, pero para corregirlos como a mis amados hijos. 15 Porque aunque ustedes tuviesen dies mil guardias en Cristo, ustedes no tendrían tantos padres. Pues yo me he venido a ser su padre en Cristo Jesús a travez del evangelio. 16 Así que les sugiero a ustedes a que sean imitadores mios. 17 Es por eso que les envío a Timoteo, mi amado y fiel hijo en el Señor. Él les va a recordar de mis caminos en Cristo, justamente como yo las he enseñado en todas partes y en cada iglesia. 18 Ahora algunos de ustedes son arrogantes, actuando como si yo no hubiera ido a donde ustedes. 19 Pero yo iré pronto hacia ustedes, si es la voluntad del Señor. Entonces yo sabré no solo meramente la habladuria de estos quienes son tan arrogantes, pero yo voy a ver su poder. 20 Porque el reino de Dios no consiste en la habladuría sino en poder. 21 ¿Qué quieren ustedes? ¿ Debería yo ir hacia ustedes con una bara o con amor y un espíritu de dulzura? 25 La mujer Le dijo: "Sé que Él Mesías ha de venir (Él que es llamado Cristo). Cuando Él venga, nos declarará todo." 26 Jesús le dijo: "Yo soy, Él que te está hablando, soy Él." 27 En ese preciso momento Sus discípulos regresaron. Se preguntaban porque Él estaba hablando con una mujer, pero ninguno preguntó: "¿Qué necesitas?" o "¿Por qué hablas con ella?" 28 Así que la mujer dejó la vasija de agua, regresó al pueblo, y dijo a la gente: 29 "¡Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todas las cosas que he hecho! Este no puede ser el Cristo, ¿o será?" 30 Ellos salieron del pueblo y vinieron a Él. 34 35 36 Jesús les dijo: "Mi comida es hacer la voluntad de el que Me envió y completar Su trabajo. No digan ustedes: '¿Todavía faltan cuatro meses y la cosecha vendrá?' Yo les digo: ¡Miren y vean los campos, que ya están listos para la cosecha! Aquel que está cosechando recibe su salario, y recoge los frutos para vida eterna, así que el que siembra y el que cosecha se regocijan juntos. 37 Ésto hace cierto el dicho: 'Unos siembran, y otros cosechan.' 38 Yo les envío a cosechar lo que no han trabajado. Otros han trabajado, y ustedes mismos han entrado en su labor." 39 Muchos de los Samaritanos en esa ciudad creyeron en Él por lo que la mujer les dijo: "Él me dijo todo lo que he hecho." 40 Así que cuando los Samaritanos vinieron a Él, Le imploraron que se quedara con ellos, y Él se quedó allí por dos días. 41 Y muchos más creyeron por Su palabra. 42 Ellos le decían a la mujer: "Creemos, no solamente por Tus palabras, pero hemos escuchado por nosotros mismos, y ahora sabemos que Éste es en verdad el Salvador del mundo." 43 Después de esos dos días Él salió de allí hacia Galilea. 44 Porque Jesús mismo había declarado que un profeta no tiene honor en su propia patria. 45 Cuando llegaron a Galilea, los Galileos Le dieron la bienvenida. Ellos habían visto todas las cosas que Él había hecho en el festival en Jerusalén, porque ellos también habían ido al festival. 46 Ahora Él volvió a Canaán en Galilea, dónde convirtió el agua en vino. Había allí un oficial real cuyo hijo estaba enfermo en Capernaún. 47 Cuando escuchó que Jesús había dejado Judea y regresado a Galilea, fue a Jesús y le imploró que bajara a sanar a su hijo que estaba al borde de la muerte. 48 Jesús les dijo: "Hasta que no vean señales y prodigios, no creerán." 49 El oficial Le dijo: "Señor, ven antes que mi hijo muera" 50 Jesús le dijo: "Vete; tu hijo vive." El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue. 51 Cuando él iba bajando, sus sirvientes se adelantaron a recibirle diciéndole que su hijo vivía. 52 Así que él les preguntó la hora en que comenzó a mejorar. Ellos le contestaron: "Ayer como a la séptima hora, la fiebre lo abandonó." 53 Entonces el padre entendió que esa fue la hora en que Jesús le dijo: "Tu hijo vive." Así que él y toda su casa creyeron. 54 Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando Él vino de Judea a Galilea.