Capítulo 4 3

6 El rey de Nínive se enteró del mensaje de Jonás. Así que dejó su trono, se quitó sus ropas reales, se vistió con una tela gruesa y se sentó donde había cenizas frías, para mostrar que él tambíen estaba arrepentido de haber pecado. 7 Entonces, envió mensajeros a proclamar al pueblo en Nínive: "Mis consejeros y yo hemos decretado que nadie podrá comer o beber ninguna cosa. Ni siquiera permitan a sus animales comer o beber. 8 Al contrario, cada persona debe vestir telas gruesas. Pongan también telas gruesas a sus animales. Entonces todos deben orar fervientemente a Dios. Y deben dejar de hacer acciones malas, y dejar de actuar violentamente hacia los demás. 9 Tal vez, si todos hacen eso, Dios pueda cambiar de opinión y ser misericordioso con nosotros, y dejar de estar muy enojado con nostros. Si eso pasa, no moriremos." 10 Cuando todos ellos hicieron eso, Dios vio lo que ellos estaban haciendo, y vio que habían dejado de hacer acciones malas. Así que se compadeció, y no se deshizo de ellos como él había amenzado con hacer.